Cotidiano

le gustaba oler las flores, disfrutar la falta de tiempo de sus eternas fragancias, llenas de todo, llenas de nada....
El parquecito siempre estuvo lejos de su casa, eso nunca importo, estaba presente en sus bancas con un pretexto diferente cada vez. Tampoco era cuestion de que la gente lo mire con rechazo o extrañeza.
Su preferido era la lectura, llevaba un libro bien elegido, de esos que te sacan sonrisas cuando te pierdes o te borran la bulla y la muchedumbre del pensamiento.
Una vez bien ubicado y con la debida instalacion de su artificio de despistaje( su libro) empezaba su faena perfecta. Miraba todo, las personas pasar, imaginando que tendran en el corazon debajo de toda esa ropa, traspasando el bigote, el abrigo, los aretes y sobretodo la camisa y la corbata. Despues de un tiempo se volvio un experto en la deduccion de personalidad por el fisico, algunos dirian que solo se convirtio en un loco y en un paranoico, pero lo mas probable es que haya absorbido un poco de todo. Entendio que el perfume es simbolo unico de la vanidad, de unas gotas de inseguridad y de presencia. Un abrigo quizas signifique frio pero es bastante probable que tambien indique verguenza o problemas y un sombrero es la melancolia hecha soledad. A la larga, esa rara e idiota habilidad le serviria de mucho para ovidarla, a la chica del faro, porque solo entendiendo al amor y a su personificacion podria alguien empezar a olvidar.
Pero, indudablemente, lo que siempre lo enamoro fueron las margaritas, el viento sobre ellas, su libertad de ser pero su atadura al suelo, su belleza sin consideracion de nadie mas que de el.
Una vez cansado, regresaba a su vida cotidiana, curtidor de profesion, convertia sus ojos con los mismos ojos grises de los demas. Para la noche ya era como todos y todos sin nadie....buenas noches señora ¿en que puedo servirle?

